Los gatos son carnívoros, por lo que su aparato digestivo está diseñado para la carne y las proteínas. Por eso es importante alimentar a su gato con una dieta de alta calidad que contenga carne o proteínas animales como el pollo, la ternera o el salmón.
Y a la hora de comer, no se sorprenda si su gatito se guarda algún as en la manga. Habrás notado que tiende a lamerse las patas antes de comer, porque su saliva contiene enzimas que ayudan a descomponer la comida y facilitan su digestión. Pero hay algo que nunca debe darle a su gato: ¡fruta! La fruta contiene mucho azúcar y puede provocar diarrea en los gatos y diabetes en los perros, así que mantén esas manzanas lejos de tu peludito.


